Es cierto que estoy en la etapa de los cambios, el encontrar tu sitio a todos los niveles, tener un trabajo en el que te puedas sentir realizada, una pareja que haga que para ti el sol brille más cada día o simplente el lugar en el que te sientas feliz. Pero la mayoría de la gente tendemos a acomodarnos, a vivir una vida sin sobresaltos, a acostumbrarnos a tirar palante con lo que tenemos.

Esto provoca un miedo terrible a dejar ese nido, ese lugar cálido y acogedor que nosotros mismos hemos ido construyendo. Miedo a hacer el ridículo ante lo nuevo, miedo a no dar la talla en los nuevos acontecimientos, miedo a no poder dominar situaciones, cuando en tu vida cómoda si las dominas, ¿hasta qué punto las personas prefieren vivir en lo cómodo por la incertidumbre de lo desconocido? ¿merece la pena dejarse llevar para conseguir no se sabe bien qué?
Una vez, me dijeron que no hay nada peor en este mundo que arrepentirse de aquello que nunca se hizo o se intentó, que es algo que pesa más que los errores que se cometen. Por todo ello, prefiero a las personas que se atreven, que se lanzan a la piscina sin estar muy seguros de como está el agua que hay dentro, esa gente que mira hacia delante y no pierden el tiempo mirando hacia atrás.
Por todo ello, voy a seguir vuestro ejemplo, voy a saltar, y como se suele decir "que sea lo que Dios quiera".


