
Hoy me encuentro pensando en las distintas formas de enamorarse que tiene la gente. Dicen que el amor es el sentimiento más fuerte y que a todo el mundo le llega, o debería, llegarle alguna vez. Se habla, incluso, de que es algo universal, por ello ¿cómo es posible que nadie lo viva de igual manera? ¿es más fuerte la personalidad de cada uno, la manera de vivir, que el sentimiento más fuerte del mundo?
En primer lugar, hay personas que se enamoran en unos minutos. Se enamoran de una cara, una sonrisa o un gesto. Otras personas, en cambio, les lleva tiempo enamorarse. Incluso cuando creen que lo están, les da hasta miedo reconocerlo, por miedo a que ese sentimiento fuerte les haga sufrir Estas personas valoran un conjunto, una mezcla entre físico y personalidad.
En segundo lugar y una vez iniciado el romance, los plazos en que se van cumpliendo las etapas del mismo, son de lo más variado, así como la intensidad en la que se viven cada una de ellas. A mí no dejan de sorprenderme las personas que tras una semana viéndose con alguien ya hablan de novio. Me sorprende aún más que tengan esa confianza ciega en el amor, que no tengan recelo ante un posible fracaso. Que lo den todo a las primeras de cambio (me refiero al corazón) y que con tan poco tiempo con alguien ya sueñen con una vida juntos.
Me sorprende también la manera acelerada con la que se llevan las cosas, la naturalidad con la que descubren personas y ambientes nuevos. Pienso que esos momentos son para saborearlos despacio, son pasos que se hacen más firmes si han sido madurados previamente, de esta manera, cuando estos pasos son dados son más importantes y con más valor, pues significan algo.
Tampoco estoy de acuerdo con esas personas, que aún estando enamoradas, se niegan a aceptar la realidad, o a demostrar lo que sienten. Pienso que cuando uno se enamora, comienza un viaje, un viaje con diferentes escalas, cuyo periodo entre escala y escala puede durar lo que nosotros queramos. Estas escalas van aumentando en intensidad conforme el tiempo del viaje va pasando, y ellas son sorprendentes, incómodas en un primer momento, y deseadas en el fondo.
También existen diferentes maneras de encarar una ruptura o un fin inesperado en el viaje, pero esto ya es otro asunto y yo por el momento prefiero seguir viajando contigo.



